En un reciente curso de la Academia Judicial me correspondió una clase acerca de las fuentes del derecho, uno de los temas de mayor interés que desarrollara Manuel de Rivacoba en su libro de 1967 intitulado Fuentes y Divisiones del Derecho positivo, editado por Edeval.
Uno de los problemas de mayor interés fue saber acerca de los problemas y su elaboración para entender cómo se aplican a las sentencias y cómo es que a quienes participan del proceso de decisión aunque no sean afectados por el "efecto relativo" de las sentencias judiciales ni sean quienes las dictan son, sin embargo, parte del desarrollo del proceso y de la dictación de la sentencia.
Una primera cuestión clave es que todo funcionario judicial es parte de la Administración pública chilena, de la Administración de Justicia y del procedimiento en que se desarrolla la solución al denominado "asunto
controvertido". Los dos primeros fijan su situación en el tercero, se le exige la imparcialidad necesaria a fin de evitar cualquier ataque a la independencia del Poder judicial así como la aplicación estricta de sus obligaciones. No pueden ejecutar actos que violenten tal actividad porque incurren en delitos no sólo administrativos sino penales.
Una segunda cuestión es saber que las fuentes del Derecho son fundamentales al tribunal a fin de poder dictar sentencias. Los casos difíciles no son menores y tampoco en cantidades pequeñas. Es cierto que la cantidad de conflictos que llegan a los tribunales vis a vis la cantidad de conflictos que se plantean en la sociedad son pocos pero también es cierto que de esa cantidad cada conflicto posee importancia para las partes. Además, las fuentes del Derecho d aplicación por el juez deben ser aplicadas sobre los hechos y los hechos se reflejan en el juicio, materialmente en el expediente, hoy muchas veces de carácter virtual tanto porque buena parte de los escritos se atienen a la calidad de contenerse en la memoria de un computador y en la cinta o en la grabación (también mantenida en la memoria) de las audiencias. De ello se sigue que la necesidad de que los funcionarios desarrollen su trabajo a conciencia y ordenadamente para que el tribunal cuente con toda claridad con los hechos y así dicte su sentencia.
Así resulta esencial esta actividad para la Administración de Justicia a justiciados.